EL PODER DEL OPTIMISMO APRENDIDO: UNA HERRAMIENTA PARA MEJORAR LA VIDA.

El poder del optimismo aprendido: una herramienta para mejorar la vida

El optimismo es la creencia de que sucederán cosas buenas y que podemos tomar medidas para favorecer resultados positivos en nuestras vidas. Esta actitud permite abordar los problemas con una mente abierta, mejorar el estado de ánimo y aumentar el bienestar general. Aunque algunas personas parecen ser optimistas de manera natural, el optimismo también es una habilidad que se puede aprender y desarrollar con práctica y esfuerzo.

Este concepto, conocido como optimismo aprendido, fue desarrollado por el psicólogo Martin Seligman dentro de la psicología positiva. Se basa en desafiar el pensamiento negativo y sustituirlo por ideas más realistas y esperanzadoras. A diferencia del desamparo aprendido, en el que una persona se rinde ante la adversidad porque cree que no puede hacer nada para cambiar su situación, el optimismo aprendido ayuda a desarrollar resiliencia y afrontar los desafíos con una actitud proactiva.

Beneficios del optimismo aprendido

Los estudios han demostrado que adoptar una actitud optimista puede generar múltiples beneficios en diferentes aspectos de la vida. A continuación, exploramos algunos de los más importantes:

1. Mejor salud física

Las personas optimistas tienden a gozar de mejor salud en comparación con los pesimistas. Investigaciones han revelado que el optimismo está relacionado con:

  • Menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Mejor respuesta inmunológica.
  • Mayor esperanza de vida.
  • Menos probabilidades de desarrollar enfermedades crónicas.

Un estudio de Harvard encontró que las mujeres optimistas tenían un 30% menos de riesgo de morir por enfermedades cardíacas en comparación con aquellas con una visión pesimista de la vida.

2. Mejor salud mental

El optimismo también influye en la salud emocional. Las personas optimistas experimentan menores niveles de estrés y ansiedad, lo que reduce el riesgo de trastornos como la depresión. Además, tienen más probabilidades de utilizar estrategias de afrontamiento saludables.

En un estudio con niños en riesgo de desarrollar depresión, aquellos que recibieron entrenamiento en optimismo aprendido mostraron un 50% menos de probabilidades de desarrollar síntomas depresivos en comparación con los que no recibieron el entrenamiento.

3. Mayor motivación y persistencia

Los optimistas son más propensos a esforzarse por alcanzar sus metas y superar los obstáculos. En cambio, los pesimistas tienden a rendirse más fácilmente cuando enfrentan dificultades.

Una persona que quiere perder peso puede adoptar dos enfoques: un pesimista podría decir «nunca podré adelgazar, las dietas nunca me funcionan», mientras que un optimista pensaría «quizá sea difícil, pero si sigo un plan adecuado y soy constante, lograré mi objetivo».

4. Longevidad y calidad de vida

Los estudios han encontrado que los optimistas viven más tiempo que los pesimistas. En parte, esto se debe a que adoptan hábitos de vida más saludables, pero también a que tienen una menor carga de estrés y ansiedad.

Un estudio realizado en adultos mayores encontró que aquellos con una actitud optimista tenían un 15% más de probabilidades de vivir más de 85 años en comparación con los pesimistas.

Diferencias entre optimistas y pesimistas

Las diferencias entre el optimismo y el pesimismo pueden explicarse a través de tres factores principales:

  • Permanencia: Los optimistas ven los problemas como temporales, mientras que los pesimistas los perciben como permanentes.
  • Personalización: Los optimistas atribuyen el éxito a su esfuerzo y los fracasos a factores externos. Los pesimistas hacen lo contrario.
  • Pervasividad: Los optimistas no dejan que un área de sus vidas afecte su autoestima general. Los pesimistas tienden a generalizar los fracasos a todas las áreas de su vida.

Cómo desarrollar el optimismo aprendido

Martin Seligman propone el modelo ABCDE para fomentar el optimismo:

  1. Adversidad: Identificar la situación difícil.
  2. Creencia: Reconocer los pensamientos negativos que surgen.
  3. Consecuencia: Evaluar el impacto de estos pensamientos en nuestras acciones.
  4. Disputa: Cuestionar la validez de los pensamientos negativos.
  5. Energización: Experimentar el efecto positivo de desafiar el pesimismo.

Si una persona pierde su empleo, un pesimista podría pensar «soy un fracasado y nunca conseguiré otro trabajo». En cambio, utilizando el modelo ABCDE, podría cuestionar esa creencia y pensar «perder el empleo es difícil, pero tengo habilidades y experiencia para encontrar nuevas oportunidades».

Posibles limitaciones del optimismo aprendido

Si bien el optimismo tiene muchas ventajas, también existen riesgos asociados al optimismo irreal o tóxico. Un optimismo excesivo puede llevar a subestimar riesgos o ignorar problemas graves. Es importante encontrar un equilibrio entre mantener una actitud positiva y ser realista sobre los desafíos.

Ejemplo: Una persona con optimismo irreal podría asumir riesgos financieros innecesarios creyendo que «todo saldrá bien», sin analizar las consecuencias de sus decisiones.

Estrategias para fomentar el optimismo en la vida diaria

  • Practicar la gratitud: Llevar un diario de gratitud puede mejorar la perspectiva sobre la vida.
  • Usar afirmaciones positivas: Decirse frases motivadoras refuerza la confianza y el bienestar.
  • Perdonarse a sí mismo: En lugar de enfocarse en errores pasados, aprender de ellos y seguir adelante.

Conclusión

El optimismo aprendido es una poderosa herramienta que no solo mejora el bienestar mental y físico, sino que también ayuda a encontrar propósito en la vida. Creer en un futuro positivo motiva a las personas a actuar en consecuencia, generando un círculo virtuoso de crecimiento, felicidad y éxito.

LOS TRES COMPONENTES DE LAS OBSESIONES

LOS TRES COMPONENTES DE LAS OBSESIONES

Para entender mejor las obsesiones, es útil diferenciarlas en tres componentes principales: el pensamiento intrusivo (PI), la interpretación catastrofista (IC) y los rituales o neutralizaciones. Algunos especialistas engloban tanto los PI como las IC dentro de la categoría de obsesiones.

  1. Pensamientos Intrusivos (PI) Los PI son pensamientos repetitivos, a menudo con contenido desagradable, que pueden parecer chocantes pero son, en realidad, inofensivos. Ejemplos de estos pensamientos incluyen frases como «podría lanzar a mi bebé por la ventana» (en el caso de una madre amorosa) o «podría tener problemas con la policía» sin razón aparente. Estos pensamientos pueden parecer absurdos, y todos los tenemos en algún momento debido a la libertad de nuestra mente para explorar ideas o situaciones imaginarias. Sin embargo, en el caso de las obsesiones, el pensamiento intrusivo se convierte en un estímulo fóbico, provocando un miedo irracional hacia esos pensamientos, similar a la ansiedad que una persona con fobia experimenta ante un ascensor. Esta persona se aterra ante la posibilidad de sus propios PI, aunque sabe que son inofensivos. Además, debido al «efecto camello»*, el esfuerzo de evitar estos pensamientos suele reforzarlos, haciéndolos más persistentes.
  2. Interpretaciones Catastrofistas (IC) del Pensamiento IntrusivoLas personas con obsesiones tienden a interpretar los PI de manera irracional y exagerada, viéndolos como peligrosos o significativos de algún problema psicológico. Ejemplos de estas creencias incluyen:
    • «Si lo pienso, podría volverse real.»»Si lo pienso, significa que me estoy volviendo loco.»»Es terrible pensar esto, no debería hacerlo.»
    • Estas interpretaciones catastrofistas generan la ansiedad real, y por eso es importante identificarlas, cuestionar su validez y reemplazarlas por interpretaciones más realistas, como: “Es normal tener estos pensamientos repetitivos en el TOC”; “Pensar esto no supone ningún peligro”. Por ejemplo, en una situación en la que crees que no serás interesante en una conversación sin cierta ayuda (como el consumo de una sustancia), este pensamiento puede convertirse en una IC que sabotea tu autoconfianza. Así, reemplazar esta interpretación catastrofista por una alternativa realista, como “mi valor en la conversación no depende de consumir nada”, puede abrirte a opciones más saludables.
  3. Rituales y Neutralizaciones. Los rituales son comportamientos repetitivos, como el lavado de manos o la comprobación constante de algo, que se llevan a cabo para reducir la ansiedad que provocan las obsesiones. A veces, estos rituales son puramente mentales, consistiendo en pensamientos o “autoconvencimientos” que buscan neutralizar los PI. Por ejemplo, una persona puede buscar constantes razones para convencerse de que no será arrestada por algo que no ha hecho. Otro ejemplo de ritual es el consumo asociado a determinadas situaciones sociales. Si crees que sin consumir no serás capaz de mantener el «nivel» esperado en una conversación, este pensamiento se convierte en un ritual que refuerza una dependencia psicológica. Reflexionar sobre la verdadera necesidad de demostrar tu capacidad en estas situaciones es útil, ya que puede abrirte a otras formas de valorar tus aportes y confianza en dichas charlas.

Rituales y neutralizaciones Interpretación catastrofista del PI


CÓMO MANEJAR LOS PENSAMIENTOS INTRUSIVOS

Como ocurre en el tratamiento de cualquier fobia, el primer paso es enfrentarse al miedo irracional. Para ello, la exposición al pensamiento intrusivo (PI) resulta la estrategia más efectiva. Comienza por permitir que el pensamiento intrusivo permanezca en tu mente sin intentar eliminarlo, aceptando su existencia como algo natural. Esta aceptación no eliminará los pensamientos de inmediato, pero es un paso clave para comenzar a superarlos.

Aceptar tus obsesiones implica reconocer que tus preocupaciones están exageradas y que no son realistas. Aunque este enfoque puede aplicarse a diversos pensamientos (relacionados con el consumo, trabajo, relaciones personales o motivación), es importante recordar que no eres tus pensamientos; la mente es más amplia que ellos.

Estrategias para manejar los PI

  • Observa el pensamiento sin identificarte con él, siendo solo un observador de lo que pasa por tu mente.
  • Imagina tu mente como un cielo azul y los pensamientos como nubes pasajeras; aunque haya días nublados, el cielo siempre es más amplio y el sol acaba por aparecer.
  • Considera los PI como ruido: cuanto más te resistes, más molesta; al aceptar el ruido, dejas de percibirlo con la misma intensidad.
  • Visualiza tus pensamientos como una película en pantalla; obsérvalos como un espectador, sin involucrarte.

Estas técnicas pueden ayudarte a enfrentar los PI, dejándolos ser, en vez de intentar huir de ellos.

CÓMO MANEJAR LAS INTERPRETACIONES CATASTROFISTAS

Las personas con obsesiones suelen interpretar los PI de manera catastrofista, lo cual agrava su ansiedad. Para abordar esto:

  • Reconoce y cuestiona estos pensamientos cuando aparezcan.
  • Habla con personas de confianza para que te ayuden a ver lo irracional de estas creencias.
  • Anota los pensamientos y escribe al lado una interpretación alternativa, más realista y, si es posible, con humor.

Ejemplo:

Pensamiento IrracionalInterpretación CatastrofistaInterpretación Realista
“Seguramente va a contar lo nuestro y criticarme”“Si lo pienso, puede ser verdad”“Si todo lo que pienso pudiera volverse real, podría pensar en los números de la lotería.”

Hacer una lista de tus PI y sus interpretaciones catastrofistas típicas puede ayudarte a comprender y manejar mejor tus patrones de pensamiento.


EL EFECTO CAMELLO

El «efecto camello» hace referencia a la tendencia de que cuando tratamos de evitar un pensamiento o imagen (como la de un camello), este pensamiento aparece con más frecuencia. Si intentas alejar la imagen de un camello de tu mente, notarás que vuelve con mayor intensidad, lo cual explica la naturaleza persistente de algunas obsesiones.

¿QUÉ ES EL «AROUSAL» Y COMO FUNCIONA LA TEORÍA DE LA MOTIVACIÓN?

¿QUÉ ES EL «AROUSAL» Y COMO FUNCIONA LA TEORÍA DE LA MOTIVACIÓN?

¿Qué es lo que nos mueve o nos impulsa a hacer las cosas que hacemos a diario? Hablaremos de la teoría de la excitación, conocida como Teoría del Arousal y cómo funciona. También explicamos los factores que influyen en la excitación, el efecto de la excitación en el rendimiento y ejemplos de cómo cambiar su nivel de excitación para que pueda estar en la zona óptima.

Básicamente, la teoría de la motivación de la excitación sugiere que las personas se sienten impulsadas hacia situaciones y actividades que mantendrán un nivel óptimo de excitación, como el estado de alerta, el interés y la energía. Si los niveles de excitación son demasiado altos, las personas buscarán reducir la tensión y el estrés, y si los niveles de excitación son demasiado bajos, las personas buscarán aumentar la energía y el estado de alerta.

¿Qué es la teoría de la motivación de la excitación (Arousal)?
El profesor de Harvard Harry Murray propuso por primera vez la teoría de la motivación sobre la excitación en la década de 1930, aunque ha evolucionado con el tiempo. Murray explicó la motivación en términos de patrones de «necesidades» y «presión», sugiriendo que las personas están motivadas por el empuje y la atracción de factores internos. necesidades y presiones externas. Creía que las personas a menudo se dejan llevar por necesidades emocionales de amor, logros, poder y afiliación.

¿Qué es la teoría del Arousal en psicología?
La Asociación Estadounidense de Psicología explica que, según la teoría del Arousal , nuestro entorno físico puede afectar nuestros niveles de excitación a través de estimulación (como temperatura, iluminación y ruido) y creando estrés cuando las necesidades psicológicas (comodidad, logros) o físicas (hambre, sed) no se satisfacen.

Arousal óptimo para la motivación
Los niveles de arousal (excitación) se pueden explicar como un espectro, que va de bajo a alto, donde los niveles más bajos indican cansancio, aburrimiento o tristeza, y los niveles más altos indican excitación, agresión o ansiedad. En algún punto intermedio, existe un nivel óptimo de arousal para la motivación, en el que estás esencialmente «en la zona», operando en un estado de flujo.

¿Cuál es exactamente el nivel óptimo de arousal para la motivación? Educadores, entrenadores y directivos de empresas llevan décadas intentando resolver esto. Ahora que lo descubres, varía de un individuo a otro. Según la teoría de la motivación del arousal , cada persona tiene un nivel de arousal único que es adecuado para ella.

Algunas personas pueden necesitar un mayor nivel de excitación, mientras que a otras les puede ir mejor con niveles de excitación mucho más bajos. Puede que seas alguien que se aburre fácilmente y necesita más estimulación para mantener su atención. O podrías ser esa persona que prefiere un ambiente tranquilo y no necesita altos niveles de estimulación para mantenerse motivado.

Sabrá que se encuentra en el rango óptimo cuando su capacidad mental, vigilancia, atención, velocidad de procesamiento, aprendizaje y toma de decisiones estén al máximo. Los marcadores fisiológicos como la resistencia, la velocidad, la fuerza y ​​el tiempo de reacción también tienen un rango óptimo de excitación para un rendimiento máximo.
Cuando los niveles de excitación están dentro de su rango ideal, se optimizan su motivación y desempeño en tareas, como realizar un examen o competir en deportes.

Tres tipos de excitación (Arousal).
Los niveles de excitación que afectan la motivación pueden ser mentales (cognitivos), emocionales o físicos, a veces denominados las tres partes de la teoría del arousal . Los tres son importantes, pero los individuos pueden necesitar más o menos de cada tipo para sentirse motivados, dependiendo de la situación.

Excitación mental: un estado de alerta mental y el deseo de explorar y aprender cosas nuevas. Los niveles de excitación se estimulan con algo que capte su interés, evoque curiosidad y presente nuevos desafíos intelectuales. La excitación mental depende de la corteza cerebral, donde tienen lugar la percepción y el pensamiento. También es necesario que haya un sistema de activación reticular saludable dentro del tronco del encéfalo, que sea responsable de mantener la vigilia y el estado de alerta.
Excitación emocional: estado de sentir una fuerte carga emocional hacia algo, ya sea pasión, excitación, miedo, alegría, tristeza u otros estados emocionales. La excitación emocional es impulsada por el sistema límbico (el centro de la emoción) en el cerebro.
Excitación física: un estado de excitación fisiológica elevada en el cuerpo, que lo hace sentir listo para realizar actividad física. Los altos niveles de excitación pueden reflejar un sistema nervioso simpático activado, donde su cuerpo responde al estrés con la liberación de cortisol que activa sus músculos, aumenta su frecuencia cardíaca, dilata sus pupilas, etc. Por otro lado, después de comer una comida copiosa, puedes experimentar bajos niveles de excitación física debido a la activación de tu sistema nervioso parasimpático que te permite «descansar y digerir».

¿Cómo funciona la teoría del arousal?
La teoría del arousal comparte algunos puntos en común con la teoría de la reducción del impulso. Los impulsos se refieren a algunas de nuestras necesidades fisiológicas básicas, como el hambre, la sed, evitar el dolor y el sexo. Clark Hull (1943) explicó en su teoría que los humanos luchamos por lograr la homeostasis, de modo que cuando tenemos hambre, buscamos comida, cuando estamos cansados, buscamos una siesta, etc. Satisfacer la necesidad reduce así la tensión por el momento.

En lugar de centrarnos en reducir la tensión como medio de motivación, la teoría del arousal sugiere que nos esforzamos por mantener un nivel ideal de excitación que requiere un aumento o disminución de actividades para mantenernos alerta, llenos de energía y motivados.

Uno de los supuestos clave de la teoría del arousal es que estamos motivados para realizar acciones que nos ayuden a mantener un equilibrio ideal. Cuando nos excitamos demasiado, buscamos actividades relajantes que nos ayuden a calmarnos y relajarnos. Si nos sentimos poco excitados, buscamos actividades más vigorizantes que nos estimulen y nos den energía. Se trata de lograr el equilibrio adecuado, pero ese equilibrio es único para cada individuo.
La psicología detrás de la motivación. Teoría de la excitación y rendimiento
Una de las afirmaciones populares de esta teoría de la motivación es que nuestros niveles de excitación pueden influir en nuestro desempeño. Este concepto se conoce comúnmente como la Ley Yerkes-Dodson de 1908.5 La ley establece que mayores niveles de excitación mejorarán el rendimiento, pero sólo hasta que se alcance el nivel óptimo de excitación. Después de ese punto, el rendimiento comienza a verse afectado a medida que aumentan los niveles de excitación. En un gráfico, esto se verá como una curva en forma de U invertida.

Los niveles de excitación más altos a veces pueden ayudarnos a desempeñarnos mejor, pero también pueden perjudicar el rendimiento si los niveles de excitación son demasiado altos. Además, si estás realizando una tarea compleja, los niveles altos o bajos de excitación te afectarán más que si estás haciendo algo simple.

La mayoría de los estudiantes han experimentado este fenómeno al realizar los exámenes finales. Una mayor excitación puede conducir a un mejor desempeño en la prueba al ayudarlo a mantenerse alerta, concentrado y atento. Sin embargo, la excitación excesiva puede provocar ansiedad ante los exámenes y dejarlo nervioso e incapaz de concentrarse. Cuando los niveles de excitación son muy altos o muy bajos, el rendimiento tiende a ser peor.

Factores que influyen en los niveles de excitación
Su nivel óptimo de excitación puede estar especificado por su composición genética, pero los factores ambientales también pueden influir en cómo se siente en un momento dado. Algunos ejemplos de factores que influyen en la excitación: la carga de trabajo, iluminación, temperatura, nivel de ruido, distracciones. complejidad de la tarea, familiaridad y nivel de habilidad con la tarea, grado de riesgo involucrado, calidad y cantidad de sueño, estrés percibido, salud mental, salud en general, estado de ánimo actual, rasgos de personalidad (introversión/extroversión).

Cómo cambiar tu excitación y motivación
Una persona con bajas necesidades de excitación podría estar motivada a realizar actividades simples como tejer, pasar tiempo sola, escribir un diario o mirar una película para mantener sus niveles de excitación. Por otro lado, un individuo con grandes necesidades de excitación podría estar motivado a buscar música alta y alegre, actividad física, estimulación social e incluso actividades arriesgadas o emocionantes, como carreras de motos o paracaidismo, para mantener sus niveles ideales.

Si necesitas aumentar tus niveles de excitación, puedes buscar estimulación con actividades como: Ir a correr, socializar con amigos, pruebe algo nuevo y emocionante, mira una película llena de acción, beber café,escuchar música alegre, etc.
Si necesitas reducir tus niveles de excitación, puedes seleccionar una actividad más relajante: disfrute de un pasatiempo para aliviar el estrés, leee un libro, ver un documental, ir a caminar, toma un baño de burbujas tibio,escuchar musica relajante, tomar una siesta
No importa cuáles sean sus necesidades de excitación, estará motivado a actuar para mantener estos niveles. Si necesita más excitación, emprenderá acciones diseñadas para elevar esos niveles. Si necesita menos, buscará formas de calmarse y relajarse.


By Kendra Cherry, MSEd

Kendra Cherry, MS, is a psychosocial rehabilitation specialist, psychology educator, and author of the «Everything Psychology Book.»





CÓMO AFRONTAR LO QUE NOS PASA

CÓMO AFRONTAR LO QUE NOS PASA

No hay día en que no nos encontramos con multitud de situaciones que nos obligan a tomar decisiones. Unas serán triviales, sin mayores consecuencias y nos resultaran relativamente sencillas de adoptar. Estamos acostumbrados y no dejan de ser parte de nuestra rutina habitual.

Sin embargo, habrá ocasiones en las que tengamos que decidir sobre algo más importante y transcendental, o nos encontremos en situaciones en las que nos veamos obligados a debatirnos por opciones que siempre serán dolorosas, que tendrán, lo queramos o no, un coste emocional, personal, familiar o económico sobre nuestras vidas y por ello nos resultará mucho más difícil decidir.

Las decisiones que tomamos forman parte de nuestro devenir como personas, nos definen y dan forma a lo que somos. Son también la respuesta a los problemas que nos van apareciendo a lo largo del camino y determinar como será nuestro futuro o el de aquellos sobre que se vean afectados por lo que nosotros decidimos.

Hay varias formas o estilos de afrontar un problema o la toma de una decisión y tiene mucho que ver con el tipo de personalidad de cada individuo.

En el afrontamiento activo o centrado en el problema, la persona emplea acciones directas que van dirigidas a alterar la situación problemática y minimizar las consecuencias negativas. Las estrategias psicológicas concretas utilizadas por estas personas pueden ser: buscar información sobre el problema, visualizar las diferentes opciones de solución que existen evaluando cuál puede ser la más efectiva, planificar la estrategia de acción, organizar cómo llevar a cabo los distintos pasos que conducen a la solución, buscar apoyo en otras personas para que le den información, lo aconsejen, le presten ayuda económica, etc.

El afrontamiento pasivo o centrado en la emoción­ pretende regular las consecuencias emocionales negativas del problema, intentando aminorar su impacto. Las estrategias psicológicas concretas utilizadas en este estilo de afrontamiento son buscar apoyo emocional en amigos y familiares (empatía, comprensión), desahogarse, rezar, buscar el lado positivo del problema (¿Qué puedo aprender?), aceptación del problema, etc.

El afrontamiento de Evitación se refiere a evitar el problema no pensando en él, esperar que el problema se resuelva por sí mismo, atribuir el error a otra persona, distraerse con otras actividades para evitar pensar en el problema, etc., Las estrategias psicológicas específicas de este tipo de afrontamiento son la negación (no ha sucedido nada), evitación de actividades que les recuerde al problema, poner excusas, consumo de sustancias, utilizar el humor para intentar quitarle importancia a la situación… Es en la mayoría de los casos un estilo de afrontamiento desadaptativo pues impide poner en marcha estrategias (activas y/o pasivas) para hacer frente al problema.

Como se ve, los tres estilos de afrontamiento son muy distintos y por lo tanto las consecuencias de optar por uno o por otro también lo serán. En mucho casos, ante un problema no solo se utiliza un estilo, sino que se transita de un a otro en algún momento. No obstante, sin duda, es afrontamiento activo y centrado en el problema es el único que nos puede aportar una solución efectiva y racional en la consecución de una solución adecuada al problema concreto que se afronte.

LA DEPENDECIA EMOCIONAL

LA DEPENDENCIA EMOCIONAL

La dependencia emocional es un estado psicológico que se da en las relaciones personales, bien con una pareja sentimental, un familiar o un amigo. Son muchas las personas que están afectadas por este tipo de estado de dependencia, aunque en muchos casos no llegan a ser plenamente conscientes de ello.

Las personas emocionalmente dependientes se caracterizar por una serie de aspectos comunes, entre los que destaca una considerable falta de autocontrol que deriva en un malestar cuando no están cerca de la persona de la que depende, así como padecer una ávida necesidad de estar con esa persona y no ser capaces de romper las ataduras que les unen.

Pueden existir, aunque no es lo más frecuente, casos de dependencia emocional temporal, pero lo más habitual sin embargo, es que la persona dependiente repita ese patrón de comportamiento a lo largo de su vida, tanto con su pareja sentimental, algo muy frecuente, pero también con algunos familiares, en este caso las figuras paternas y maternas son relevantes, o también con amistades.

Las consecuencias psicológicas de la dependencia emocional son muy diversas y variarán sustancialmente según las características y el grado de dependencia que tenga el individuo para con la otra persona. Es muy común en los sujetos dependientes buscar un perfil determinado de persona con un carácter posesivo, autoritario o dominante, llegando a extremos de casos despóticos y generalmente también manipuladores, dando lugar, en consecuencia, a tipo de relación tóxica en la que una de las partes proyecta un dominio casi absoluto sobre el otro, sin que éste sea plenamente consciente de ello, aunque si lo es de las consecuencias que esa relación conlleva.

En numerosas ocasiones, las personas emocionalmente dependientes, debido en parte a esa falta de consciencia de la situación en la que se encuentran, no son capaces de abandonar la relación en la que se encuentran a pesar de la utilización, el desprecio y el mal trato psicológico al que son sometidas. La consecuencia directa de este tipo de relaciones tóxicas es una merma en la salud emocional, un deterioro en la autoestima y la pérdida de capacidad para valorar los hechos que les afectan. A menudo se sienten inferiores a los demás y se perciben inútiles y no lo suficientemente buenos para su pareja, así como inseguros y celosos.

La mayoría de personas con dependencia emocional no saben que la padecen e incluso pueden negarse a aceptarla cuando alguien cercano a ellas se lo hace notar. La dependencia emocional es como cualquier otro trastorno de salud mental: son enfermedades invisibles y difíciles de detectar por la ausencia de síntomas físicos.

Existen patrones de comportamiento comunes en las personas emocionalmente dependientes como no soportar estar solos, no tolerar el distanciamiento físico o emocional de la persona, ( pareja, familiar, amigo…) provocando esto síntomas de ansiedad y estrés con la consecuente merma en la calidad del vida del individuo dependiente.

Con respecto a la pareja, las personas dependientes tienden a ser sumisos, limitados a la hora de expresar sus emociones y opiniones, evitan cuestionar las opiniones y las decisiones que la otra persona toma y aceptan sus demandas con el fin de evitar tener un conflicto con la pareja.

El motivo principal por el que no abandonan este tipo de relación es el miedo a quedarse solos, no importa la infelicidad que esa relación genera. El miedo a la soledad, a renunciar a un espacio y entorno que conocen que , aunque les provoca sufrimiento, les proporciona al mismo tiempo una falsa sensación de seguridad, les impide salir de esa situación de sumisión y dependencia emocional. Quienes padecen dependencia emocional suelen ser personas con baja autoestima, muchas inseguridades y poca confianza en sí mismas.

¿Se puede prevenir? Mantener una buena salud emocional es un método para prevenir esta dependencia emocional. Es importante en la infancia y la adolescencia (cuando hay un gran desarrollo emocional y de personalidad) fomentar la autoestima, el crecimiento personal y la confianza, así como superar complejos e inseguridades.

Normalmente, las personas con dependencia emocional acuden a la ayuda psicológica convencidos que sus síntomas corresponden a depresión, ansiedad o estrés, sin saber que la causa de estos está en su dependencia. El examen psicológico de un especialista es el que determinará el diagnóstico.

Bibliografía.

Castelló, J. (2005). Dependencia emocional. Características y tratamiento. Edt. Alianza Editorial. Madrid. España

Castelló J. (2012) . Superar la dependencia emocional. Edt. Corona Borealis., Málaga. España

!NO PUEDO DORMIR! ¿QUÉ PASA CON EL INSOMNIO?

!NO PUEDO DORMIR! ¿QUÉ PASA CON EL INSOMNIO?

Tal vez conoces a alguien que tiene dificultad para conciliar el sueño, seguramente habrás oído muchas veces a personas cercanas quejarse de no poder dormir bien, tardar mucho en hacerlo o despertar con suma facilidad y lamentarse que padecen insomnio.

Existen varios trastornos del sueño, pero sin duda el insomnio es el más frecuente en nuestra sociedad. Se caracteriza por una dificultad para iniciar o mantener el sueño, lo que provoca que se reduzca la cantidad de tiempo que dormimos, la calidad de ese descanso sea peor y por lo tanto la eficacia reparadora que se espera de ese tiempo de sueño sea también más baja. Las consecuencias de ello son conocidas, ya que es muy probable que alguna noche en vela hayas tenido, sabrás que dormir poco y mal se traduce en una reducción de nuestro rendimiento, mayor cansancio, peor humor, disminución de la capacidad de concentración o mayor irritabilidad, entre otras cosas. Básicamente, la falta de descanso producido por una mala calidad del sueño provoca una disminución considerable en nuestra calidad de vida.

Ahora bien, tenemos que diferenciar los tipos de insomnio, ya que existen diferencias importantes entre ellos. De esta forma si atendemos al tiempo, no tiene la misma problemática un insomnio temporal o transitorio, aquel que padecemos durante unos días o semanas con un insomnio crónico que se prolonga por largos espacios de tiempo y conlleva asociado, generalmente, problemas de ansiedad y merma en la salud física y psíquica.

Con relación a su origen el insomnio de clasifica en primario y secundario. El insomnio primario es aquel no está relacionado con un problema de tipo mental ( depresión o ansiedad), ni médico ( demencia, Parkinson, Alzheimer, enfermedades cardíacas u otros), el consumo abusivo de sustancias psicoactivas (drogas, alcohol, tabaco, etc.) o con otro tipo de trastorno de sueño, como pueden ser las pesadillas.

El insomnio secundario es aquel que tiene una relación directa con problemas médicos, psicológicos, ambientales o farmacológicos, de manera tal que las alteraciones psicológicas que resultan más evidentes con este tipo de insomnio son el estrés, los trastornos del estado de ánimo ( depresión, ansiedad, distimia, etc. ) trastornos psicóticos como la esquizofrenia o trastornos de la personalidad ( Morin, 1994). También cualquier enfermedad somática que curse con dolor, enfermedades degenerativas del sistema nervioso central y problemas del sistema respiratorio (apneas del sueño o hiperventiliación).

Del mismo modo hay que considerar el manejo inadecuado de las expectativas que el individuo tiene en relación al sueño. Estas expectativas pueden convertirse en una profecía autocumplida, ya que al insistir en la necesidad de dormir o de dormir un determinado número de horas y tener dificultades para lograrlo puedo provocar el efecto contrario, así como las condiciones ambientales en el momento del sueño, la temperatura, el ruido, el tipo de cama entre otros son elementos que también pueden afectar al sueño y producir insomnio.

Si nos centramos en el insomnio primario, es decir aquel que en principio no está provocado por ningún problema médico o mental ni al consumo de sustancias, y que de alguna manera se podría achacar a aspectos conductuales y cognitivos y que son susceptibles de tratar desde esta escuela psicológica, tenemos las siguientes perspectivas teóricas de sus causas ( Lacks, 1987).

El insomnio primario provocado por una activación somática. Un exceso de activación fisiológica y tensión muscular son antagónicas con el sueño. Un ejemplo claro en este caso sería la práctica de ejercicio físico antes de irse a dormir y la dificultad que acarrea conciliar el sueño por un exceso de tensión.

La activación emocional es otro factor a tener en cuenta. Se produce en mayor medida en perfiles de personalidad ansiosa, predispuesta a interiorizar las reacciones provocadas por los acontecimientos diarios y de alguna manera somatizar la tensión que estos provocan. Este afrontamiento deficiente conduce a un estado emocional elevado y su consiguiente activación fisiológica que dificulta el sueño.

Un tercer motivo es la ansiedad por activación. Una vez que el individuo experimenta dificultades para dormir, puede tender a querer controlar de forma voluntaria el proceso de sueño-vigilia. Quera dormir, se esforzará en hacerlo y ello puede llevar al efecto opuesto, produciendo un círculo vicioso de ansiedad que dificulte el dormir todavía más.

Otro aspecto a considerar es el control del estímulo. El lugar en donde vamos a dormir debe ser precisamente eso, un lugar para dormir. Los estímulos que produce una situación concreta se corresponden con la conduzca que ocurre en esa situación. Así si la habitación se utiliza para comer, ver la televisión, trabajar en el ordenador, leer, o cualquier otra cosa que no sea dormir, puede llevar a una dificultad a la hora de dormir ya que el estímulo de esa habitación no se relaciona unicamente con el sueño.

Por último, la activación cognitiva, es decir la falta de control del individuo de sus pensamientos una vez están en cama por la noche. El ser incapaz de dejar de pensar en algo, normalmente negativo y la dificulta para relajar la mente y poder descansar es una de las causas de insomnio más comunes.

Básicamente, el insomnio primario, aquel que puede deberse a causas conductuales y cognitivas y que no tiene relación con ninguna enfermedad mental o física, atiende mayoritariamente a esas causas, y todas ellas pueden ser tratadas con el fin de lograr lo que todos queremos, un sueño reparador, suficiente y que nos permita despertar con la sensación de descanso necesaria para afrontar el nuevo día.

Bibliografía.

Caballo, V.E. (1998). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 2: Formulación clínica, médica, conductual y trastornos de relación. Madrid. Edt Siglo XXI

Caballo, V. E. y Buela, G. (1991). Tratamiento conductual de los trastornos del sueño. En G,Buela y V. E. Caballo (dirs.), Manual de psicología clínica aplicada. Madrid. Edt Siglo XXI.

Lask, B. (1988). Novel and non-toxic treatment for night terrors. British Medical Journal, 297,618

Morin, C. (1993). Insomnia. Psychological assessment and management. Nueva York: Guilford Press.

DESORDEN DE ANSIEDAD SOCIAL

¿Qué es el desorden de ansiedad social?

El desorden de ansiedad social es un tipo de trastorno bastante común de ansiedad. Una persona que padezca este trastorno de ansiedad social sufre temor antes situaciones en las que se percibe expuesto al análisis o evaluación de otras personas. Situaciones como tener que hablar en público, realizar una entrevista, tener que relacionarse con personas desconocidas o llevar a cabo acciones cotidianas como usar un transporte público o comer en un restaurante pueden resultar tremendamente difíciles para los individuos con este tipo de trastorno, ya que en todas ellas subyace la preocupación a exponerse en público y ser rechazado, un temor intenso a ser juzgado y observado que afecta a la ejecución de las actividades diarias, a las relaciones personales y por supuesto a la salud del individuo que lo padece.

El sentimiento de miedo y temor que provoca este trastorno en situaciones sociales puede ser de tal intensidad que derive en un sentimiento de falta de control. Esta incapacidad de controlar el miedo vuelve incapaz al sujeto para llevar a cabo su vida cotidiana, le puede llegar a imposibilitar para ir al trabajo o a la escuela, asistir a una reunión familiar o incluso impedirle salir de casa para ir a hacer la compra, con lo cual el individuo termina por evitar en la medida de lo posible aquellas situaciones que le resultan tan angustiosas haciendo que cada vez esté más aislado y apartado del resto de la gente.

Generalmente el inicio de este trastorno tiene lugar en la infancia tardía o primera adolescencia, confundiéndose en muchas ocasiones con una personalidad tímida e introvertida que no encuentra acomodo en situaciones sociales. Tiene una mayor presencia en mujeres que en hombres y es un tipo de trastorno que sin el tratamiento adecuado puede durar mucho tiempo.

¿Qué síntomas nos indican la presencia de un trastorno de ansiedad social?

Como se ha mencionado, este trastorno se presenta al tener que enfrentar una situación social, es decir, al encontrarse el sujeto en presencia de otras personas y además del daño psicológico que provoca, se manifiestan normalmente los siguientes efectos físicos.

Sudoración excesiva, enrojecimiento de la cara, temblores incontrolados, aceleración del ritmo cardíaco , malestar estomacal, pérdida de memoria momentánea, rigidez, evitación del contacto visual o enmudecimiento, entre otros.

¿Cómo se puede tratar este trastorno?

La psicoterapia, y en particular la terapía cognitivo conductual, es el método más habitual en el tratamiento del trastorno de ansiedad social. Este tipo de terapia se centra en las distintas formas en que podemos construir nuestros pensamientos y, a través de ellos, desarrollar unos comportamientos u otros. Se trata de lograr que por medio del manejo adecuado de nuestras cogniciones ,seamos capaces de reducir y eventualmente eliminar la ansiedad o preocupación que nos produce esas interacciones sociales.

Destacan la terapia de exposición, dentro de la familia de las terapias cognitivo conductuales se usa para confrontar los temores que subyacen al trastorno de ansiedad, de forma progresiva de manera que el individuo sea capaz de afrontar esas situaciones que le generan mal estar. Se va exponiendo a situaciones sociales poco a poco, por espacios temporales breves y con poca gente al principio hasta llegar tiempos más prolongados y mayor número de personas.

Además de las técnicas cognitivo conductuales, también se puede destacar la terapia de aceptación y compromiso. Por medio de esta terapia se busca la atención plena y el establecimiento de objetivos y metas por parte del paciente con el fin de reducir sus pensamientos negativos.

Bibliografía.

Amarica Psychologial Association (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. (5ª ed.) Edt. Médica Panamericana.

Belloch, A. Sandín, B. y Ramos, F (2008). Manual de Psicopatología (vol. I. ) Madrid. Edt; McGraw-Hill.

National Institute of Mental Health. (2023) «Trastorno de ansiedad social: Más allá de la simple timidez. www.nimh.nih.gov.

¿QUÉ OCURRE CUANDO TU MENTE NO TIENE PAZ?

¿QUE OCURRE CUANDO TU MENTE NO TIENE PAZ?

Cuando no somos capaces de descansar mentalmente, de lograr un estado de tranquilidad que nos permita desconectar de los problemas diarios, habitualmente aparecen los siguientes problemas:

Estrés; por sí, el estrés no tiene porque ser perjudicial, pero un nivel de estrés sostenido en el tiempo de forma prolongada nos hará incapaces de afrontar muchas cosas, y te hará sentir absorbido tanto física como mentalmente.

Ansiedad; Sentirse constantemente preocupado y ansioso por cualquier motivo solo provocará un estado de agotamiento constante y la presencia de síntomas físicos como temblores, respiración acelerada, ritmo cardíaco irregular, entre otros que terminarán por afectar tu salud de forma seria.

Inseguridad: la falta de confianza en uno mismo, la duda constante sobre las propias capacidades y la búsqueda de la aprobación de nuestros actos en terceras personas supone delegar nuestra felicidad y satisfacción en ellos.

Depresión. Tal vez te sientas infeliz sobre tu vida y experimentes sentimientos de culpabilidad , desesperanza, vergüenza o impotencia. Puedes aislarte de las demás personas, dejar de hacer aquello que te gustaba, dejar de dormir , comer de manera poco adecuada entre otros muchos comportamientos que incidirán en el problema.

Conflictos; es común experimentar tensiones y conflictos en tus relaciones con tus compañeros en el trabajo, tu familia en casa, en la escuela o en tu círculo de amigos.

¿Por qué no puedo logar la paz mental?

Existen varias razones por las que la mayoría de las personas encuentran tal difícil lograr la paz interior, las principales son:

Las circunstancias que rodean a uno; es muy complicado logar paz mental si nos encontramos inmersos en situaciones que nos sobrepasan, como una enfermedad, la pérdida de un ser querido o una catástrofe natural.

Las condiciones mentales; si padecemos algún tipo de trastorno o enfermedad como ansiedad o depresión resulta treméndamente complicado lograr la paz interior. Es conveniente identificar cuales son los motivos de ese malestar y a partir de ahí empezar a dar los pasos necesarios para intentar encontrar una solución. Una correcta identificación de esas emociones será de gran ayuda para empezar a sentirnos mejor.

¿Hay alguna manera de logar la paz interior?

Si, hay algunos comportamiento que nos ayudarán en ese objetivo.

Revisar y reformular nuestros pensamientos negativos; muy a menudo nuestro mayor crítico somos nosotros mismos, machacándonos constantemente con ideas negativas. Este tipo de pensamientos evita logar un estado de tranquilidad y hace imposible sentirse relajado.

Es de gran ayuda redefinir y encarar esos pensamientos negativos de manera constante por una perspectiva más positiva, por ejemplo; » no soy perfecto, pero hay que ver todo lo que he mejorado» o «esta situación es complicada, pero no siempre va a ser así. Yo puedo manejar esta situación y aprender de ella».

Aceptar aquello que uno no puede cambiar.

La vida es, por definición, impredecible. Constantemente nos enfrentamos a situaciones sobre las que no tenemos en más mínimo control, situaciones que, por mucho esfuerzo que pongamos no podremos cambiar. Un accidente, un fallecimiento, o incluso aspectos más básicos de nuestro día a día escapan a nuestro control. Ser consciente de ello y saber en qué y en qué no podemos influir nos evitará mucho sufrimiento.

No ligar nuestra felicidad a aquello que no depende de nosotros; muchas veces nos empeñamos en buscar nuestra paz interior en fuentes externas, por ejemplo » cuando me jubile seré feliz» o » cuando termine ese trabajo podré dedicar más tiempo a la familia, o a mis hobbies o a visitar a los amigos». Sin embargo es fundamental entender que no se puede vincular la felicidad a factores que escapan a nuestro control, a factores externos sobre los que no tenemos posibilidad de influencia. Esa satisfacción debe ser fruto de la búsqueda interna para encontrar aquello que no hace sentir bien.

Cuidarse; en el sentido amplio de la palabra y de acuerdo a las necesidades de cada uno. Físicamente, cuidar nuestro cuerpo a través de una alimentación sana, hábitos de descanso adecuados o la práctica de ejercicio físico.

Emocionalmente, el auto cuidado emocional se entiende como la colocación de límites con otras personas que sirvan para protegerte, e igualmente, como vimos antes, prestar atención a nuestro diálogo interno.

Intelectualmente, a través del disfrute de la lectura, las artes, los temas de interés, la realización de ejercicios o la práctica o mejora de entretenimientos que requieran un esfuerzo intelectual como aprender un idioma o a tocar un instrumento musical y que servirá, además, para conocer otras personas.

Social, además de lo dicho en el punto anterior, cuidar y mantener nuestras relaciones sociales resulta fundamental. Con nuestros familiares y amigos mantener relaciones que nos satisfagan y al mismo tiempo cortar y evitar aquellas personas que suponen una mala influencia o drenan nuestra energía.

Y por último, el cuidado personal, en decir, procurar hacer aquellos que nos satisface, permitirnos momento para disfrutar de nosotros mismos. Un baño, una caminata, escuchar música o simplemente relajarse en el sofá pueden ser de gran utilidad.

Si, a pesar de todo no logra un que te mente descanse y sigues sintiéndote con estrés constante, ansioso o preocupado, tal vez debas valorar visitar a un profesional que te brinde la ayuda necesaria.

LAS TRAMPAS VITALES

LAS TRAMPAS VITALES

Jeffrey Young (1950) es un psicólogo norte americano, alumno de doctorado de Aaron Beck en la Universidad de Pensilvania y conocido entre otras cosas por haber desarrollado la Terapia de Esquemas, de la que hablaré en un próximo post.

Young escribió en los años noventa un libro dedicado al público en general que tuvo gran éxito titulado «Reinventa tu vida». En este libro, Jeffrey Young expone una parte la terapia de esquemas y la terapia cognitivo conductual de forma amena y sencilla. Tanto en este libro como en el desarrollo más académico de la terapia de esquemas aborda el tema de las trampas vitales, y sobre eso va hoy nuestro artículo.

Las trampas vitales son patrones de comportamiento que se inician principalmente en la infancia y se mantienen de forma repetitiva durante el resto de nuestra vida. Empiezan de la misma forma que empiezan la mayoría de los comportamientos desadaptativos, a través de las personas que están más cerca de nosotros en los momentos iniciales de nuestro desarrollo y cuando somos más vulnerables e influenciables a lo que nos rodea, es decir , principalmente durante nuestra socialización primaria, en nuestras familias o secundaria, en la escuela con otros niños.

De este modo, si en algún momento una vez fuimos, o creímos ser, abandonados, criticados, sobreprotegidos, maltratados o rechazados, se creará en nosotros una idea que en cierta manera nos perjudicará y dará pie pie a que la trampa vital se desarrolle y empiece a formar parte de nosotros.

Las trampas vitales determinan la forma en que pensamos, sentimos, actuamos y
nos relacionamos con los demás. En ellas se encuentran sentimientos intensos tales
como la ansiedad, el miedo, la ira o la tristeza e incluso cuando aparentemente tenemos todo aquellos a lo que podríamos aspirar o todo lo que deseamos como prestigio y posición social, solvencia económica, una relación de pareja con la persona ideal, el éxito profesional o respeto de las personas próximas , somos incapaces muchas veces de
disfrutar la vida que tenemos, la suerte y las circunstancias favorables o de valorar nuestros éxitos. Nos impiden en definitiva ser felices, gozar de lo que tenemos y disfrutar del presente.

Young identifica básicamente estas once trampas vitales encuadras en cinco grupos.

Un primer grupo dos trampas vitales que se relacionan con problemas de inseguridad e indefensión desarrollados en la etapa infantil; la desconfianza y el abuso y el abandono.

La desconfianza y abuso implican la expectativa de que otras personas abusen de ti, te mientan, se burlen, te humillen, en definitiva que te hagan daño de alguna manera, generando, normalmente, relaciones superficiales y suspicacias como forma de protegerse. El abandono se manifiesta por la creencia de que las personas en las que confías te dejarán solo en algún momento y para siempre. La consecuencia desadaptativa de esta creencia es el exceso de apego a esas personas, ante el temor de su marcha, lo cual provoca, sin pretenderlo, su distanciamiento.

El siguiente grupo de trampas vitales, formado también por dos tienen que ver con la capacidad de cada individuo para manejarse en el mundo de forma independiente; la dependencia y la vulnerabilidad.

La dependencia supone ser incapacidad de hacer frente a la vida cotidiana sin la ayuda de los demás. Si cuando eras niño hicieron que te sintieras un incompetente al intentar reafirmar tu independencia, como adulto buscarás figuras fuertes que, de alguna manera, manejen tu vida y te eviten responsabilidades. La vulnerabilidad supone vivir con el temor de que algo desastroso va a ocurrir de un momento a otro, tal como una enfermedad, un robo, una agresión, etc. Vivir con la percepción de que todo lo que te rodea es peligroso, fruto, en muchos casos, de un exceso de sobre protección en la infancia que provoca en la etapa adulta miedos excesivos e irracionales a situaciones normales.

El siguiente grupo de trampas vitales se relacionan con la intensidad y calidad de la relaciones con los demás; la privacidad emocional y la exclusión social.

La privación emocional se basa en la creencia de que tus necesidades de amor y afecto nunca serán atendidas ni satisfechas adecuadamente , que nadie te querrá ni será capaz de comprender cómo te sientes. Se tiende a sentir atracción por personas egoístas y frías con las cuales se mantienen relaciones insatisfactorias. Esta trampa implica un enorme sentimiento de soledad y desamor. La exclusión social se observa en nuestras relaciones con los demás. Se manifiesta a través de sentimientos de aislamiento del resto y el convencimiento de ser diferente. Suele ser común que en la infancia se haya sentido aislado, no haber pertenecido a ningún grupo de amigos, a veces por tener alguna característica diferente del resto, por ejemplo ser más gordo, llevar gafas…Es una trampa difícil de detectar ya que muchas veces uno termina sintiéndose cómodo en ese aislamiento social, y al mismo tiempo no tienen dificultades en mantener relaciones individuales con otras personas.

Relacionadas con la autoestimas encontramos otro grupo con otras dos trampas vitales; la imperfección y el fracaso.

Como es evidente, la trampa de la imperfección hace sentir a la persona internamente defectuosa, imperfecta. Se tiende a pensar que si realmente te conocieran, con todos los defectos que crees tener, nadie querría estar contigo. «El síndrome del impostor» es un ejemplo claro de esta trampa. En la infancia posiblemente tu familia no te mostró respeto o te criticaban en exceso y de manera destructiva, tus errores o imperfecciones. La trampa del fracaso viene de la mano del convencimiento de que no eres capaz de desarrollar las labores de forma adecuada, tanto en la escuela, en la casa, en el trabajo, en las relaciones de pareja. Existe una tendencia a compararse con otros y verse siempre inferior en esa comparación, los otros siempre serán mejores y tu siempre te verás como el que no tiene talento, ni habilidad. Su origen tiene que ver con la falta de valoración de los logros, especialmente en la infancia, por parte de los demás y la incidencia es destacar el error.

Las siguientes trampas vitales tienen que ver con la habilidad para manifestar lo que uno desea y la capacidad de expresarse; la subyugación y las normas inalcanzables.

La subyugación implica el sacrificio de tus propias necesidades con el fin de satisfacer a otros. Tiene lugar por dos motivos, uno, evitar la culpa de creerte egoísta al pensar en ti y dos para evitar el temor a ser abandonado o rechazado si no cumples las expectativas que crees que los demás tienen sobre ti. Las normas inalcanzables son una trampa vital que nos somete a unos objetivos o normas que no son posibles de lograr, es una trampa que genera una expectativas sobre algo completamente fuera de la realidad y que nos fuerza y obliga a lograr ese objetivo, llevándonos irremediablemente a la frurstración.

Así pues, básicamente las trampas vitales responden a un patron o a un tema que surge durante la infancia y se reproduce a lo largo de la vida. Son autodestructivas ya que a través de ellas recreamos, en la madurez, aquellas condiciones o situaciones dolorosas que padecidmos en nuestra infancia y son especialmente dolorosas ya que poseen una atracción dificil de controlar a modo de adicción o más gráficamente, una fascinación por sumergirnos en ellas cual insecto que busca la luz en la oscuridad.


LA ANSIEDAD, SIEMPRE CON NOSOTROS.

LA ANSIEDAD. SIEMPRE CON NOSOTROS.

La ansiedad supone la preparación del individuo ante situaciones que percibe, de manera acertada o no, como peligrosas o amenazadoras de forma tal que la persona se disponga a reaccionar ante esa situación, bien defendiéndose, huyendo o paralizándose.

Debido a la irrupción de la pandemia provocada por la Covid 19, el trastorno por ansiedad , el estrés o la depresión han presentado una incidencia mayor en una parte muy importante de la población. Pero, ¿por qué motivo aparece la ansiedad? el motivo más habitual por el cual la ansiedad se vuelve patológica suele estar relacionado principalmente con algún tipo de trauma a través de una asociación entre un evento inocuo con otro que puede significar una amenaza real mediante un proceso de condicionamiento clásico. En el caso de la Covid 19, ésta supone un evento traumático en cuanto a inesperado e incontrolable. Otro motivo de aparición de esta patología puede ser mediante del modelado o aprendizaje por observación

En el primer como, por ejemplo, una persona que haya sido atacada por un perro, es probable que a partir de ese momento desarrolle y active la emoción del miedo cuando se encuentre cerca de otros perros, aunque estos no supongan una amenaza para su persona. El ejemplo para el segundo supuesto sería el de un niño que observa la fobia de su padre a las arañas, pudiendo el mismo desarrollar la misma patología por imitación del comportamiento o por medio de la influencia verbal tipo » no te acerques a las arañas porque son muy peligrosas».

Es fundamental entender que la ansiedad puede ser vista desde dos perspectivas diferentes y con resultados para la persona y su salud completamente antagónicos.

Tenemos dos tipos de ansiedad; la «ansiedad adaptativa», resultado de la evolución a lo largo del tiempo. Su función es protegernos ante situaciones de peligro o amenaza real y preparar nuestro cuerpo para afrontarla o evitarla. Sirve por lo tanto para adaptarnos a esa situación y evitar que nos perjudique. Es una emoción sana que facilita que el cerebro active un conjunto se mecanismos útiles para preservar nuestra vida e integridad. Es lo que experimenta nuestro cuerpo de manera subjetiva antes esa situación lo que entendemos como ansiedad.

El segundo tipo es la «ansiedad desadaptativa» o «disfuncional» , aquella que se presenta sin motivo o razón aparente que la justifique, es exagerada respecto a la amenaza que percibimos y o ante aquello que entendemos como amenazante y peligroso. Nuestro cerebro reacciona enviando señalas que activan nuestros sentidos para actuar y defenderse ante un peligro que no existe, dando lugar a taquicardias, tensión muscular o sudoración entre otras reacciones fisológicas. También se manifiestan reacciones en el sistema motor con respuestas de escape y evitación de los elementos que provocan la ansiedad.

Es esta la ansiedad que puede derivar en problemas más serios a nivel psicológico y que por consiguiente puede suponer una merma en nuestra calidad de vida y bienestar emocional.

La ansiedad siempre estará con nosotros, porque al igual que el estrés, son emociones funcionales para nuestra supervivencia, pero hay que recordar que las múltiples causas o motivos que pueden provocar esa ansiedad necesaria en nuestra vida, tales como la presión laboral, los problemas familiares, de salud, la percepción de no controlar lo que se hace, la falta de tiempo, etc, puede también ser el germen que desarrolle una ansiedad patológica disfuncional. Por ello resulta tan importante saber diferenciarlas para poder actuar ante ellas de manera eficiente y lograr que no nos domine.